La llamada de la aventura

file7041326308359El pasado viernes tuve la oportunidad de volver a hablar con un gran amigo mío, una persona humilde y sencilla que escucha más allá de las palabras y que ve más allá de los hechos.  Mi amigo tuvo que irse, como tantas otras personas, en busca de oportunidades fuera de nuestro país. Hablar con él sobre su experiencia me hizo reflexionar sobre el hecho de aceptar los cambios como parte de la vida y sobre como vivimos nuestras aventuras personales.

Cuando escuchas la llamada de la aventura, comienzan a aparecer constantes oportunidades de cambio, crecimiento y aprendizaje. Las sensaciones que produce la llamada me recuerdan a la experiencia de subirse por primera vez a una montaña rusa. Al principio, estoy muerto de miedo, tengo dudas, me sudan las manos y me pregunto, ¿Pero quién me ha mandado meterme aquí? Hay algo en mi interior que quiere que experimente, en cambio el miedo me recomienda que me esté quieto y que renuncie. Si finalmente renuncio, como en alguna ocasión ha ocurrido, cuando vuelvo a casa, me prometo que la próxima vez asumiré el riesgo, que seré valiente, tendré más coraje y que lo intentaré.

file0001885763700En cambio, cuando decido montarme, y me abren el paso para tomar asiento en la atracción, mi corazón se acelera, en más de una ocasión se me ha pasado por la cabeza salir corriendo de allí, en alguna ocasión incluso lo he hecho, pero cuando consigo reunir el coraje suficiente y continúo allí montado, y los supervisores de la atracción pasan por mi lado para asegurarse de que las medidas de seguridad son las correctas siento un escalofrío por mi cuerpo. En ese momento es cuando digo, ya no hay marcha atrás. Entonces suena el pitido, el vagón donde voy montado echa a andar, ya no sé dónde meterme, a veces agarro la mano de mi acompañante con tanta fuerza que le hago chillar de dolor. El vagón comienza a subir, mi corazón va cada vez más y más rápido, tengo miedo porque no sé que es lo que va a ocurrir, no tengo el control de la situación, no sé que es lo que voy a experimentar y cuando estoy arriba y veo venir la bajada siento que ya no puedo más, que mi corazón va a explotar y comienzo a chillar, experimento nuevas sensaciones, me siento vivo, conectado con el momento, y deseo que la atracción continúe  y que el vagón no deje de subir y bajar.

file1581303063812Cuando escucho la llamada de la aventura, me sucede algo parecido. Una vez superadas las dudas iniciales, acepto que no puedo tener todo bajo control, que soy yo, mis circunstancias y mis decisiones, y que la experiencia de vivir es un continuo aprendizaje. Una vez sumergido en lo desconocido, sé que después de una gran subida, puede que venga una gran bajada y que no hay nada que supere la experiencia, porque la vida está compuesta de pedacitos de aventura, unas más grandes que otras, unas más cotidianas que otras.

Aprovechando que estamos en verano, y el cuerpo nos pide probar cosas nuevas para desconectar de lo cotidiano, os invitamos a escuchar esa llamada y ver que sorpresas nos ofrece la vida.

Por supuesto os invitamos a compartir con nosotros vuestras experiencias.

No os olvidéis de dejar vuestro comentario sobre que os ha parecido el artículo.

Feliz semana! Feliz verano!

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LAS CREENCIAS: Avanzar de lo imposible a lo posible

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Las creencias son la forma en que percibimos la realidad  a través de nuestro pensamiento: podemos creer que…. es decir, creer sobre la certeza de un contenido del conocimiento concreto (creo que la tierra gira sobre sí misma), podemos creer en….una persona, confiar en ella; y creer en… la existencia de algo (creo en fantasmas).

Nuestro sistema nervioso tiene la función de reforzar nuestro sistema de creencias y se encuentra programado para captar fragmentos de la realidad, desde nuestra infancia, hemos construido y estructurando estos fragmentos que forman parte de un todo, y así, lo que percibimos no es la completa realidad (valga la redundancia), es nuestra manera de ver el mundo: imaginemos que si pensamos que algo no existe, no lo percibiremos, es decir, ni lo veremos ni lo oiremos ni apreciaremos su olor, ¿os acordáis del dicho “si no lo veo no lo creo?, ¿qué tal si utilizamos nuestro lenguaje de una manera diferente?, cambiamos el orden y nos plantemos “si no lo creo no lo veo”, y aún más allá “si lo creo lo veo”.

El biólogo estadounidense, Bruce Lipton autor de “La biología de la creencia”,  afirma que nuestra mente consciente solo controla el 5% de nuestras vidas, y  el 95% de nuestras decisiones, acciones, emociones y conductas provienen de nuestro subconsciente: si las percepciones o el aprendizaje no han sido correctos, las respuestas a los estímulos externos controlados por nuestras creencias, tampoco lo serán. En una entrevista nos ilustra con que ” si cambias las percepciones del sistema nervioso, cambias inmediatamente la actividad de los genes. Esta es la razón por la que funciona el placebo: porque una creencia se convierte en una respuesta química, y esto afecta a la biología.La creencia placebo puede sanarte, mientras que una creencia negativa, o nocebo, puede hacerte enfermar e incluso puede matarte” y por eso, defiende que “nuestras creencias controlan a la biología”.

Nosotros vemos un acercamiento de Lipton con la praxis del coaching ya que el biólogo sostiene que los programas subsconscientes no son algo inamovibles, podemos reescribir nuestras creencias autolimitantes y tomar el control de nuestras vidas. En el coaching identificamos esas creencias limitantes para transformarlas en creencias potenciadoras, creencias que nos permitan el creer en, creer que “si lo creo lo veo”, y de esta manera, tomar el control, la confianza y la responsabilidad de nuestras vidas, fomentando nuestra creatividad al ampliar el abanico de posibilidades, ver más allá de esos fragmentos de la realidad,  creer que CREER es CREAR.

!FELIZ SEMANA¡

Imagen: http://www.algodiferente-carolsarai.com/2011/04/nada-es-imposible.html

Minientrada

¿Eres de los que construyen o de los que plantan?

file0001854964292Los valores nos mueven a la acción. Es aquello que valoramos de la vida lo que nos hace ponernos en marcha para conseguir nuestros objetivos. Son nuestros grandes motivadores y detrás de cada objetivo hay uno o varios valores trabajando de forma consciente o inconsciente.

Cuando sabemos de forma consciente que es lo que valoramos de la vida, cuando sabemos que es valioso para nosotros, nuestros objetivos toman otra dimensión ya que no estamos esperando solamente un resultado. Caminamos hacia ellos de una forma que es valiosa para nosotros y por lo tanto lo realmente importante pasa a ser el camino que tomamos, mientras que el objetivo nos marca una dirección. Esto no quiere decir que alcanzar los objetivos no sea importante, al contrario! Alcanzar los objetivos nos proporciona autoestima, desarrollar nuestras habilidades, dotarnos de recursos, conseguir aquello que queremos, que deseamos, que necesitamos, etc…

Dice un texto anónimo que cada persona, en su existencia, puede tener dos actitudes: Construir o plantarLos constructores pueden demorar años en sus tareas, pero un día terminan aquello que estaban haciendo. Entonces se detienen, y quedan limitados por sus propias paredes. La vida pierde el sentido cuando la construcción se acaba.

file0001840209128Pero existen los que plantan. Estos a veces sufren con las tempestades, las estaciones, y raramente descansan. Pero al contrario que un edificio, el jardín jamás deja de crecer. Y, al mismo tiempo que exige la atención del jardinero, también permite que, para él, la vida sea una gran aventuraLos jardineros se reconocerán entre sí, porque saben que en la historia de cada planta está el crecimiento de toda la Tierra.

Vivir acorde a nuestros valores nos permite ser los jardineros de nuestra vida y cada objetivo que nos marcamos es una semilla más que plantamos en nuestro jardín. El coaching es una herramienta que nos ayuda a descubrir que es aquello que valoramos de la vida en cada área, en la familia, en el amor, en el trabajo, en nuestro tiempo de ocio, etc…  para trazar el camino o plan de acción que nos permita recoger el fruto de aquello que hemos sembrado.

Os deseamos que recojáis los frutos más deliciosos de vuestra vida.

Feliz semana,

Equipo Coaching To Flow

¿Te apuntas a unas vacaciones mentales?

Buenos días!

Hace unas semanas inauguramos la sección de “Viajar en buena compañía”, os recordamos que el objetivo principal de las entradas bajo este título, es acercarnos a otros blogs, espacios y otros profesionales del mundo del coaching, para aprender, compartir y disfrutar del viaje y de la compañía.

En esta ocasión, hemos encontrado un artículo en http://blogs.lainformacion.com/ de la psicóloga y coach, Mertxe Pasamontes sobre las vacaciones mentales, y además de que es muy acertado e interesante por las fechas en que estamos, nos hemos visto reflejados en sus palabras, sobre todo en el sentido de que proponemos que durante algún momento del día, nos permitamos realizar unas vacaciones mentales de nostros mismos.

No solo en el período de vacaciones podemos poner en práctica estas estupendas pautas, sino también durante el resto del año, lo que nos permitirá ¡¡salir de la famosa zona de confort!!!

Nosotros ya tenemos el billete, os animamos a que cojáis otro y sigáis viajando con nosotros, en esta ocasión con la buena compañía de Mertxe.

Tómate unas vacaciones mentales (con 5 pautas para hacerlo!)

26 junio, 2013 – 10:45 – Autor: Mertxe Pasamontes

Cuando llegamos a estas fechas y el calor aprieta, muchas personas empiezan a pensar en las vacaciones. Porque a pesar de la crisis y del enorme volumen de personas en paro, 16 millones de personas trabajan en España y seguro que piensan en sus vacaciones. Y es más, aunque no se esté trabajando, hacer un parón en la rutina diaria, sigue siendo beneficioso. Y aún en el caso de que la economía apriete, las vacaciones mentales pueden hacerse. Por todo ello, hablaremos hoy de cómo podemos realizar esas vacaciones mentales.

La idea de las vacaciones mentales es darse vacaciones de uno mismo. Sí, como suena. Dejar de lado durante unos días (o tal vez una horas al día..) nuestro Yo más arraigado y ver las cosas desde otro lugar. No es una tarea sencilla pues nuestro Yo dominante (también llamado personalidad) se resiste a echarse a un lado para dejar paso  a otras opciones, pero esta es la mejor forma de salir de la zona de confort. Porque en eso consiste realmente salir de la zona de confort, en explorar otras opciones y realizar nuevas acciones pero desde un lugar interno diferente al habitual. Y para eso hay que dejar de lado el Yo dominante. Hay que sacudir nuestro mapa mental, ese modelo del mundo que tenemos  en nuestra cabeza. Ya que ese es el único modo de tener realmente nuevas vivencias y además poderlas experimentar de un modo distinto, no con los patrones establecidos de siempre. Es aplicar de verdad el sentido de la frase: haz cosas distintas para tener  resultados distintos.

Y planteamos esto relacionado con el periodo vacacional porque es más sencillo hacerlo estando de vacaciones. Durante esos días tenemos menos obligaciones y el margen de error es también menor, por lo que el miedo a equivocarnos no tiene porqué ser muy grande. Vamos a ver unas cuantas ideas para romper con esos patrones automáticos del pensamiento:

 Experimenta. La mayor parte del tiempo estamos pensando las cosas, elucubrando con las distintas posibilidades. Pero la única opción de producir un impacto en nuestro cerebro es viviendo la experiencia. Por tanto, experimenta.

 Haz cosas distintas. En ese camino de experimentación, permítete hacer cosas que normalmente no haces. El repertorio es inmenso, desde viajar a un lugar que no conozcas (si tienes posibilidad) a leer sobre un nuevo tema, conocer nuevas personas, comer algo distinto, etc..

 Rompe algún hábito. Permítete romper alguno de tus hábitos para salir de la rutina. Aunque sea algo pequeño, tendrá impacto, pues nuestro cerebro es tan extremadamente rutinario que notará ese cambio.

 Incorpora un nuevo hábito. Del mismo modo que cuando lo rompemos, para incorporar un nuevo hábito el cerebro se tiene que “re-cablear”. Y al hacerlo, se piensa diferente, se siente de otro modo.

 Vívelo como si no fueras tú. ¿Cómo se tomaría eso otra persona? Imagina que eres otro por un momento y trata de vivir eso como lo viviría esa persona (mejor hazlo con alguien a quien conozcas bien). ¿Cómo es vivirlo así? ¿Qué información te aporta?

Hacer vacaciones mentales sería una especie de I+D de nuestro cerebro. Nos alejamos de nosotros mismos, investigamos nuevas maneras de hacer y las desarrollamos. Con eso podemos obtener nuevos impactos que nos permiten reajustar nuestro “software mental”. Al hacerlo tenemos nuevas opciones que tal vez no habíamos imaginado anteriormente. Y eso nos permite responder al entorno de formas diferentes, con los que los resultados también empezarán a cambiar. Aprender es vivir, así que no dejemos de aprender.

¿Te animas a tomarte unas vacaciones mentales?”

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Imagen: http://www.fotolog.com/eckman19/46753426/

Masaje Thai, vaya aventura!

Es una alegría para mí poder deciros que el próximo fin de semana termino el curso de formación como masajista tailandés en la escuela Shivathai que comencé hace ya casi un año. Han sido unos meses de continuo aprendizaje, donde he conocido gente increíble con la que me he reído muchísimo y sobretodo con la que he podido compartir mi estudio y mis experiencias de esta técnica ancestral.

Con esta excusa, este lunes quiero compartir con vosotros cual ha sido mi experiencia durante la formación y en un próximo artículo os hablaré de los puntos de encuentro que veo entre las dos disciplinas que tanto me apasionan como son el Coaching y el Masaje Tailandés.

Todo comenzó el verano pasado, cuando a través de una compañera de Coaching me llego información sobre un curso intensivo de masaje tailandés. Como no sabía muy bien que iba a hacer durante aquellas vacaciones me puse en contacto con César, maestro de masaje tailandés y fundador de la escuela, que me asesoró estupendamente y resolvió todas mis dudas. Su humildad y honestidad me cautivaron y decidí comenzar mi formación con el primer seminario que ofrecían en octubre. Al principio, ingenuo de mí, lo vi como una oportunidad para sorprender a mi pareja, aunque en el fondo soñaba con poder integrarlo a mi background como coach y poder ganarme la vida con ello.

El primer seminario para mí fue una mezcla de dolor y placer. Por fin, pude conocer en persona a César, mi profesor y maestro, a mis compañeros y a Noemí, la profesora asistente con la que a día de hoy me une una gran amistad. Al principio del día estaba eufórico, sentía una conexión muy profunda con todo lo que allí se comentaba y llegó el momento de poner en práctica todo lo que César nos enseñaba.  El primer reto comenzó por tocar a otra persona, algunos de mis compañeros terapeutas de profesión ya tenían más que superada esa etapa, pero yo tuve que entender que significaba tocar a otra persona, que tenía que tener en cuenta y sobretodo a saber escuchar que era lo que su cuerpo me decía y me transmitía. Bufff, menudo reto!! Y ahí apareció mi ego: – Alberto, que haces aquí, tocando a otras personas que no conoces, ¿Qué pensarán si no lo haces bien?

Pero al otro lado estaba mi ilusión y mis ganas de aprender y sobretodo que sentía que disfrutaba, y el ambiente también ayudaba muchísimo. Terminé el día con muchas agujetas y con las rodillas hinchadas, ahí estaba el gran atleta, jaja. Tenía unas ganas enormes de llegar a casa y practicar todo lo aprendido con mi pareja. Y ahí llegó la segunda bofetada, a mi pareja no le gustaba lo que estaba haciendo!!! Qué decepción!!! Todavía recuerdo todo lo que nos llegamos a reír.

Aun así, esa primera experiencia no tiro para atrás mis ganas de continuar y seguir aprendiendo. Tenía claro que todo formaba parte de un proceso y que poco a poco aprendería la técnica y mi cuerpo se iría habituando.

Y así fue llegando el segundo seminario, y luego el tercero, comencé a practicar yoga como entrenamiento, mi técnica fue mejorando y cada vez me encontraba más a gusto y satisfecho con lo que estaba haciendo. Los consejos de César, de Noemí y de mis compañeros me ayudaron a darme cuenta de lo que podía mejorar y sobretodo de lo que ya estaba haciendo bien. Comencé a practicar con mis amigos, mi pareja cada vez estaba más receptiva y comencé a conectar con el masaje tailandés más allá de la técnica y comencé a sentirlo como algo mucho más profundo que me ha ayudado muchísimo en todo mi desarrollo espiritual que estaba comenzando a emerger.

Después de nueve seminarios y a las puertas de terminar esta formación, puedo decir que está experiencia a transformado mi vida. En primer lugar por aprender una técnica que ni en mis mejores sueños pensaba que podría comenzar a dominar, lo que me ha permitido desarrollarme personalmente. En segundo lugar por la cantidad de gente maja y amable que he conocido. En tercer lugar por lo bien que me siento cada vez que hago un masaje, es una experiencia increíble para mí, y por supuesto también cuando los recibo!!!

En estos momentos sé que esto no es otra cosa que la primera etapa del camino y que todavía tengo mucho por aprender. Pero también tengo que reconocer que ya he hecho lo más difícil, superar el miedo y creerme capaz, y esto se lo tengo que agradecer, a mi maestro César y a Noemí, y a todas y cada una de las personas que me he encontrado en la escuela Shivathai, y a todas aquellas personas que han confiado y que se han prestado a que les haga un masaje, como a mi amigos y a los técnicos y voluntarios del Servei Civil Internacional. Y especialmente, se lo quiero agradecer a mi pareja, que aunque ahora es la que más disfruta de los masajes, al principio era quién los sufría, y allí estaba ella, siempre dispuesta.

Y ahora, como no, después de todo lo vivido, toca celebrarlo!!!!!

En una próxima entrada comentaré como estoy integrando el masaje tailandés dentro de un proceso de coaching.

Feliz lunes!!!

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Hacerlo distinto marca la diferencia – Fundació Factor Humà-

Hoy queremos hablaros de una Fundación muy interesante, de aquí de Cataluña es la Fundació Factor Humà.

La misión que tiene la fundación es: ser una comunidad de conocimiento con una gran sensibilización y compromiso en materia de gestión de personas, y ayudar a construir organizaciones capaces de hacer compatibles los intereses propios y los de las personas que las integran; y sus valores van perfectamente alineados con esta misión: independencia, coherencia, trato personalizado, altruismo, servicio a la sociedad y gestión del vínculo emocional.

En su web hemos encontrado este artículo tan interesante que lo queremos compartir con vosotros y que explica de maravilla, lo que es la zona de confort y la zona màgica; y que además, nos sugiere dos sitios que nos invitan a mirar el mundo de una forma diferente. El autor es Gabriel García de Oro, y se publicó en el País el domingo 23 de junio de 2013.

Hacerlo distinto marca la diferencia

La rutina nos produce seguridad y comodidad, nos sitúa en la llamada “zona de confort” y salir de ella implica incertidumbre, riesgo y la posibilidad de equivocarse. Sin embargo, hacer las cosas de forma diferente es el primer paso para superar nuestros límites. Conseguir sorprendernos y maravillarnos significa abrir la puerta a resultados reveladores.


A lo largo del tiempo y de las rutinas, todos nos hemos creado una zona de comodidad en la que nos sentimos seguros y protegidos. Es el espacio de los hábitos, de las costumbres y de las repeticiones; de la certeza. Pero dentro de estos límites también se encuentran cosas menos cotidianas, como nuestras aptitudes y habilidades, es decir, todo aquello que sabemos que hacemos bien y donde la posibilidad de error es reducida. Es más, puesto que las costumbres, los hábitos y las rutinas tienen doble dirección, es posible que con el tiempo y la inercia nos convirtamos en los encargados de preparar aquello en lo que somos más hábiles. Y eso es bueno.

Sin embargo, existe un riesgo: que la franja de comodidad se convierta en todo nuestro universo, olvidando que, para que siga siendo precisamente así, necesita ir siendo ampliada. Y de esta manera también se verán acrecentadas nuestras aptitudes y habilidades, a la vez que nos vacunaremos contra la falta de retos y motivaciones. ¿Cómo conseguirlo? Hacerlo diferente. Decía Einstein que no se pueden conseguir resultados distintos haciendo las cosas del mismo modo de siempre.

Cuando decidimos abordar algo que nos supone un reto o un desafío, estamos a punto de establecernos un nuevo límite. Así, nuestros sentidos se ponen en guardia y nuestra atención activa el modo de alerta. Estamos a punto de adentrarnos en:

La zona de riesgo
. Imaginemos que no dominamos el inglés y, aun así, nos encargan preparar un documento en esta lengua. Entramos de lleno en la zona de riesgo. Inseguridad, sí, pero también concentración y alerta. Lo que significa que invertiremos más tiempo y repasaremos varias veces cada una de las frases. Todos cometemos errores, pero solo algunos son capaces de hacer lo que hacíamos de pequeños: caer, levantarnos, ponernos en pie y vuelta a empezar.

La zona de error. La zona de riesgo es temporal, dura hasta que vienen los resultados. Puede que nuestro documento en inglés no nos haya salido todo lo bien que deseábamos. Entramos entonces en la zona de error, que dura lo que lo hace nuestra capacidad de aprender de él, reponernos y volver a intentarlo, entrando de nuevo en la zona de riesgo. Tenemos dos opciones. Una, abandonar para siempre la tarea. Otra, aprender de todo aquello que no hemos hecho bien, seguir poniendo a prueba nuestras capacidades y avanzar.

La zona de satisfacción. Cuando hemos superado el muro del nuevo reto, entramos en la zona de satisfacción. Orgullo y fuerzas renovadas. De la zona de satisfacción volvemos a la zona de bienestar, ahora más amplia. Y desde ahí hemos de ser capaces de reflexionar acerca de nuestro poder de ensanchar nuestros límites. Es una franja de motivación, no de autocomplacencia.

Sin zona de confort no hay seguridad. Sin riesgo no hay progreso. Sin error no hay aprendizaje. Sin satisfacción no hay recompensa que nos motive e inspire a empezar de nuevo el proceso. Así, los cuatro círculos son necesarios y debemos cultivar todos ellos.

La mayoría de nosotros nos enfrentamos a desafíos de vez en cuando y hay largos periodos de, digamos, relativa tranquilidad. ¿Qué hacer para estar preparados para cuando llegue el momento de salir de la zona de bienestar? La respuesta está, paradójicamente, en la rutina. Es decir, en introducir pequeños cambios en todas aquellas cosas que hacemos casi automáticamente. Lo importante es hacerlo con una actitud también diferente, mostrándonos interesados, ignorantes, interrogativos e implicados. Es decir, abrir la mente, hacernos preguntas, abandonarnos a la curiosidad y, finalmente, implicarnos en aquello que hemos decidido hacer de forma distinta, sea lo que sea.

El famoso Mihaly Csikszentmihalyi, uno de los padres de la psicología positiva, define la capacidad de sorpresa como uno de los grandes rasgos de la personalidad creativa. Para ser capaces de asombrar a los demás, antes debemos ser capaces de sorprendernos a nosotros mismos. Y sorpresa y creatividad son músculos que podemos entrenar, desarrollar y fortalecer. Todo lo expuesto hasta el momento no tendrá casi efecto en nosotros y en nuestra vida si no somos capaces de maravillarnos. El puro hecho de cambiar de camino para ir al trabajo no tiene ningún valor si no nos obligamos a encontrar durante el trayecto algo que nos sorprenda. Y para ello debemos estar conectados y atentos, observar con una mirada primeriza.

Csikszentmihalyi propone un ejercicio que deberíamos hacer como mínimo dos veces por semana: ser capaces de maravillarnos de algo y ser capaces de sorprender a alguien a lo largo del día. Solo una vez, pero en las dos direcciones. Este ejercicio nos obliga a pensar distinto, a hacer cosas de una manera diferente y a estar conectados con nuestra atención y nuestro asombro. Además de permitirnos entrar y explorar nuestras zonas de riesgo, error y satisfacción. Es gratis. Es sencillo. Y es muy divertido.

 



Otra forma de ver el mundo

1. BLOG Y VIDEO

– ‘1000 Awesome things’ fue elegido en la 14ª edición de los prestigiosos Webby Awards como el mejor blog del mundo. Teniendo en cuenta que cada día se inician en la Red 50.000 blogs, es ya de por sí asombroso. ¿Y de qué va este blog? Pues de eso, de cosas asombrosas. Asuntos cotidianos que despertarán nuestra imaginación y nuestra capacidad de ver el mundo con una mirada diferente que hará, a su vez, que seamos capaces de actuar de otra forma.

– En www.ted.com podemos encontrar la charla que dio Neil Pasricha, el creador del blog. Nos habla acerca de la importancia de ver el mundo de otra manera y hacer las cosas, simplemente, diferentes. Inspirador y motivador.”

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Cuando nos damos cuenta de que tenemos alas…

Está semana queremos compartir con vosotros una fábula que pone de manifiesto todo lo que somos capaces de hacer cuando nos damos cuenta de todos nuestros recursos y del enorme potencial que tenemos. Esperamos que os guste.

“El Halcón que no sabía volar”

Había una vez un rey muy caprichoso que tenía una hija muy hermosa y buena. Quería casarla, aunque puso una condición algo absurda. Estableció que sería elegido aquel hombre que fuera capaz de hacer volar un halcón que desde hace un tiempo estaba posado en una rama, y nadie, absolutamente nadie hasta el presente había logrado hacerlo. Una cantidad de personajes aparecieron en el palacio y con distintas mañas intentaron que el pájaro volara sin embargo ninguno lo consiguió. Cuentan que una mañana el rey se levantó y vio volando al halcón por su jardín. Su hija ya tenía pretendiente y cuando lo mandó llamar le preguntó cómo había hecho semejante milagro. Cuando estuvo frente al campesino le dijo:

.- ¿Tu hiciste volar al halcón?

.- ¿Cómo lo hiciste? ¿Eres mago, acaso?

Entre feliz e intimidado, el hombre solo explicó.

.-” No fue difícil, Su Alteza: solo corté la rama, entonces el halcón se dio cuenta que tenía alas y simplemente se largó a volar”.

¡Nadie sabe de lo que es capaz hasta que lo intenta!

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Equipo Coaching To Flow

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